El colegio que queremos no se encuentra, se construye cada día.
Este curso, la educación emocional del centro tiene una forma concreta: una obra. Cada mes trabajamos una emoción o una actitud en las aulas, y cada una levanta una parte del edificio — los cimientos, la argamasa, los muros, el tejado. No es una metáfora bonita: es la manera de que un niño de seis años y uno de quince entiendan lo mismo, que lo que hacemos en septiembre sostiene lo que pasa en mayo.
El proyecto se apoya en Emocrea, el área de Educación Emocional y para la Creatividad, y en los cuatro pilares del centro. La educación emocional acompaña a todo el centro, de El Iglú a 4.º de la ESO; esta obra en concreto —con sus preguntas y sus nueve piezas— es la de Primaria y Secundaria. En Infantil y en el Iglú se trabaja lo mismo por otros caminos, con el lenguaje de esas edades.
Baja y verás la obra levantarse mes a mes. Puedes pulsar cualquier mes para ver cómo va el edificio en ese momento del curso.
Es una sesión semanal en cada nivel de Primaria y Secundaria.
Lo que ves aquí tendrá su repercusión en el centro. Búscala en la próxima sesión grupal.
Cada mes planteamos una pregunta. No hay que traer respuestas de casa: hablarlo es más que suficiente.
Lo que se trabaja en clase se ve luego en el patio, en el pasillo y en casa. Si quieres saber cómo lo estamos llevando en el aula de tu hijo o tu hija, pregúntanos.
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