Un alumno de nueve años vive en el presente inmediato. El ajedrez le obliga a hacer algo que no hace casi nunca: pensar qué va a pasar dentro de cinco movimientos, decidir con esa información y aceptar las consecuencias de lo que ha decidido.
Preguntar por el proyectoEn una partida no se puede deshacer. Antes de tocar una pieza hay que imaginar la respuesta del contrario, y la respuesta a esa respuesta. Esa operación mental —anticipar consecuencias antes de actuar— es la misma que pedimos cuando un alumno resuelve un problema de varios pasos, planifica un texto antes de escribirlo o prepara un examen con dos semanas de margen.
No enseñamos ajedrez para que jueguen bien al ajedrez. Lo usamos porque es la forma más barata, más concreta y más divertida que conocemos de hacer visible el pensamiento a medio plazo.
El proyecto tendrá carácter semanal durante un trimestre para cada ciclo de Educación Primaria, dentro de su horario lectivo, con el apoyo del Club de Ajedrez Fundación La Caja.
Lo que la investigación sostiene con solidez es que el ajedrez mejora lo que se parece al ajedrez: atención sostenida, cálculo mental, resolución de problemas de varios pasos y disposición a revisar el propio error. Sobre efectos más amplios —el rendimiento general o la inteligencia— la evidencia es mucho más discutida.
Por eso no prometemos que un alumno suba de nota por jugar al ajedrez. Prometemos que cada semana se sienta delante de un problema que no se resuelve adivinando, y que sale de ahí con el hábito de pensar antes de mover.
No es una partida decorativa. Es la que ponemos sobre la mesa cuando hay que explicar qué significa tener un plan, y es la razón de que esta página se lea mientras se juega.
Morphy contra el duque de Brunswick y el conde Isouard. Ópera de París, 1858.
Paul Morphy jugó esta partida en un palco de la ópera, con el Norma de Bellini sonando de fondo. Las tres últimas jugadas parecen magia: entrega la torre, entrega la dama y da mate. No lo son. Funcionan porque en las catorce jugadas anteriores no movió ni una sola pieza sin motivo. Cuando llega el final, el final ya estaba hecho.
Cuéntanos qué curso te interesa y te enseñamos una sesión real: el material, la progresión y qué se le pide a un alumno de cada edad.